jueves, 3 de julio de 2008

Entrevistados en Pizarro

Queremos presentarles en esta ocasión a las personas que, hasta ahora, nos han regalado sus testimonios, haciéndonos comprender mejor cómo fue el proceso de asentamiento en Pizarro.

Luis García Fuentes. Fue la primera persona a la que entrevistamos en Pizarro (08/04/08), donde lleva viviendo 44 años. Llegó con 33 años, en 1964, y conocía las técnicas del regadío.


"Soy de Badajoz, nacido y criado. Yo estaba de encargado en una finca allí, en las 'Merenillas', donde sembraba algodón, cultivos... y llevaba la parcela también. Yo enseñé a mucha gente aquí, porque me había criado en el regadío".


Alfonso Sánchez y Catalina (entrevistados el 08/04/08). Fueron de los primeros en llegar, cuando todavía no se había terminado de construir el pueblo y sin
apenas pertenencias...

"Yo me dedicaba al campo, pero no como aquí. Mi señora y yo estábamos en una huerta los dos en verano y, cuando llegaba el invierno, de donde las podíamos coger, de donde salía, porque no quedaba otra, estaba la cosa muy mala. Al principio era muy dificil. Yo aquí no traje nada, vine con una bicicleta pero, cuando pasaron tres o cuatro años, yo tenía todas mis cuadras llenas de ganado además, cogía muchísimo en mi parcela".



Damiana Blázquez Tardío llegó unos años más tarde, en 1966. Venía de Abertura, casada, con cuatro hijos y tenía 42 años (la edad límite para poder acceder al lote era los 50 años) y no sabían trabajar en el regadío. Como la mayoría de las mujeres en estos nuevos pueblos, trabajaba todos los días con su marido en la parcela.

"Vinimos por la necesidad, nosotros teníamos un poco de tierra pero vamos... cogíamos para mal comer. Pasamos mucho aquí, hemos trabajado como negros, como esclavitos, nos íbamos a la parcela por la mañana y veníamos por la noche". (06/05/08)


José López García llegó en 1964, con 24 años. Es Alconchel, pero venía de Vegas Altas, como hijo de colonos. Trabajó en los primeros años como tractorista del IRYDA, pero luego solicitó una parcela.

"Estuve de tractorista ocho años. Con el tractor ganaba 150 pesetas al día, pero eso era para el Instituto, a mí me daban sólo 105, más las horas extraordinarias, que me obligaban a estar, a veces, hasta casi veinte horas montado en el tractor. Me obligaban porque... el tractor estaba para este pueblo, pero tenía que ir a labrar al Casar de Miajadas y había veces que también a la Puebla, a echarles una mano... ¡y eso era imposible, me dormía encima del tractor!". (06/05/08)


Antonio Tejera y Josefa Fernández llegaron el 9 de Marzo de 1964. Venían de Villamesías, con 33 y 32 años respectivamente y con tres hijos. Ellos también conocían las técnicas del regadío.

"Aquí, al principio, sembrábamos algodón, tomates y pimientos, pero con otros conocimientos muy distintos a los de ahora. Entonces una hectárea de maíz, tanto allí como aquí, te salía por 6, 7 u 8.000 kilos, y hoy ya está la hectárea de maíz en 14 o 15.000 kilos. En aquel tiempo, la hectárea de tomates que llegaba a 20.000 kilos era una gran producción, y hoy la tienes en 90 o 100.000 kilos ¡y eso es real!". (04/06/08)



María Torres y Juan Barquero (entrevistados el 04/06/2008) venían de La Guarda, con 5 hijos. Llegaron en 1964, también de los primeros, cuando el pueblo estaba sin terminar y Juan tenía 43 años. Decidieron soclicitar una parcela porque Juan se pasaba cinco o seis meses de cada año trabajando en Cataluña o en el País Vasco. A María le gustó la idea de irse a vivir a uno de estos nuevos pueblos (cosa que no suele ser habitual entre las mujeres pues, por lo general, a ellas les costaba bastante más adaptarse a esta nueva situación, y se iban de sus pueblos de origen "obligadas" por la decisión que habían tomado sus maridos).Ellos también sabían trabajar el regadío.

"Las tierras eran buenas, estaban bien, pero muy mal niveladas. Ha habido que nivelarlas, pero eso ha sido por cuenta mía. Los primeros años nos la araba el Instituto, tú llamabas al tractorista y luego le pagabas. El primer año nos araron un bancal, pero eso te lo cobraban multiplicado, porque te cobraban el tanto por ciento de todos los cultivos que cogías, vamos... lo que el mayoral quería poner".