martes, 8 de julio de 2008

Entrevistados en Alonso de Ojeda

En esta ocasión, les mostramos a las personas que nos han explicado cómo fueron los comienzos de Alonso de Ojeda, donde hemos podido contrastar diferentes versiones de este mismo proceso, dependiendo de la ocupación que desarrollaron en este nuevo pueblo y mediante el testimonio de colonos, de obreros, comerciantes, mayoral...


Manuel Serrano Galván vino de Arroyo de San Serván, en 1969, cuando tenía 37 años y tres hijos. Cuando llegó a Alonso de Ojeda llevaba 6 años trabajando de mediero en en una finca de regadío, donde sembraba tabaco y pimientos.

"No me ha ido muy mal, pero no me ha ido muy bien porque, claro, cuando llegué aquí, lo del regadío lo conocía, pero resulta que la parcela me tocó muy larga, para la punta y, entonces, el agua estaba muy escasa. Iba algunas veces y, ni gota. Luego, al final, ni he debido a nadie nada, ni he hecho capital.


Horacio Barquilla y Antonia Rodriguez son de Madroñera, donde Horacio trabajaba de jornalero, pero estuvieron viviendo un tiempo en Palazuelo. LLegaron el 3 de Mayo de 1965, con cuatro hijos y conocían las técnicas del regadío, aunque no les hizo falta, porque Horacio llegó a Alonso de Ojeda como obrero, para construir el pueblo. Posteriormente se hizo cargo del estanco, del teléfono público y de la "botica" (iba a Miajadas a comprar los medicamentos que le encargaban).

"Lo que primero se empezó a hacer fueron las naves de las cuadras para que se metieran los obreros, para que no estuvieran en la calle o no se tuvieran que ir todos los días a su pueblo; las casas se hacían después. Ahí vivíamos nosotros, en las dependencias esas, hasta que ya se hicieron las casas. Estuvimos años así" (10/04/08).


José María Benavides Aragón fue el mayoral de Alonso de Ojeda. Llegó en 1969 y venía de ejercer el mismo cargo en Guadalperales. Allí estaban cuatro capataces pero, cuando los colonos accedieron a la propiedad de la tierra, se hizo una reestructuración permitiendo, únicamente, dos mayorales por pueblo.

"Yo controlaba todo el pueblo, lo que pasaba es que no visitaba todas las parcelas todos los días. Cada día iba a ocho o diez, allí me sentaba con él y comentábamos todo lo referente a la parcela, si había algún problema o cualquier otra cosa. También tenía que llevar el control o la administración, como lo quiera llamar, de todos los colonos: de lo que cogían, del ganado que tenían, de las vacas que se les entregaba, que tenían que pagarlo con una cría y, si era macho, tenían que pagar el 60% al Instituto. También tenían que abonar al Instituto el 60% de lo que recogían, de la cosecha. Las cosechas, pues, yo las tenía que aforar a pie, y de lo que yo les aforaba, tanto si me equivocaba yo, que les ponía de más o de menos, de lo que yo les pusiera tenían que pagar el 60%. Eso era el Período de Tutela".


José Antonio Álvarez y Consolación fueron los maestros de Alonso de Ojeda. Al principio había ocho niveles de la Educación General Básica, divididos en cuatro aulas, pues sólo había cuatro maestros. Las clases siempre se adaptaban al medio rural, así como los horarios: cuando llegaba la 'campaña' se reducía el horario escolar. A partir de mayo se implantaba la jornada de mañana para evitar el absentismo (por necesidad) en estos meses.


"Colonización, en aquel entonces, tenía un "concurso de méritos" a nivel nacional, era para todos los pueblos de colonización de toda España, lo que pasa es que tú te centrabas donde te interesaba, ponías preferencias. En estos méritos entraba el tiempo que llevabas ya en el cuerpo, si te gustaba el campo o no te gustaba, si tenías la plaza en propiedad o eras provisional todavía. Además, te hacían como una especie de test, rellenabas una encuesta que te daban en la que, entre otras cosas, te preguntaban si aun en condiciones difíciles seguirías ejerciendo tu cargo, poniéndote sobre aviso que la vida en estos pueblos que están empezando, no era fácil. Ellos tenían un baremo mediante el cual, al cabo de tres meses, te comunicaban si estabas admitido o no y, a continuación, tomabas posesión".


Gregorio Indias y Maruja llegaron el 18 de Julio de 1969. Venían de Feria, habían trabajado en el secano y tuvieron que emigrar a Alemania antes de solicitar el bar y el comercio. A ellos no les ponían requisitos, no era necesario, por ejemplo, que tuvieran un cierto número de hijos, únicamente tenían que solicitarlo y, una vez aprovado, se organizaba una subasta a "sobre cerrado", el que más dinero pujase se quedaba con los locales comerciales, siempre sin saber cuánto había puesto el resto.

"Aquí las familias tenían pocos recursos y, muchas veces, tenías que dar fiado hasta que recogían la cosecha. También a nosotros nos ayudaban más de lo que nos ayudan hoy, porque entonces los almacenes, sin conocerte, te fiaban... porque no había y yo tenía que ayudar a muchas familias aquí que no tenían, y así fuimos tirando. A mi me ayudaron, pero yo también tuve que ayudar a esas familias, porque no todo era color de rosas".


Agustín Vellarino y Fernanda Garrido venían de Oliva de la Frontera y tenían dos hijos. Ellos llegaron de los últimos, en 1972. Se habían dedicado siempre al secano, pero Fernando también tuvieron que emigrar a Francia y a Alemania. Al principio decidieron alquilar el bar de Gregorio Indias, siendo allí donde vivían. Años más tarde les dieron una casa de obrero y la parcela.

"Los comienzos fueron malos porque la parcela la habían desgraciado, la tierra buena la habían puesto debajo de la mala... luego fui arreglándola poquito a poco. Quitábamos la tierra mala, la enterrábamos y quitábamos la buena".

Juana Caro y Carlos Collado son de Miajadas. Llegaron a Alonso de Ojeda el 8 de abril de 1969, cuando Carlos tenía 44 años. Se habían dedicado siempre a la huerta, por lo que sabían desenvolverse en el regadío.

"Había muchos que nos se quisieron venir porque, según ellos, eso de ser colonos era una bajeza, cuando te decían colona era como un insulto".



Mencía Serrano llegó con 35 años, en 1969, venía de Campo Lugar y tenía tres hijos. Su marido conocía muy bien el regadío, poque llevaba bastantes años trabajando de jornalero en la finca "El Quinto".



"Nosotros vinimos el 13 de abril de 1969 y, entre el 8 y el 13, qu fue cuando nosotros vinimos, se llenó todo el pueblo. Vinieron todas las paisanas a ayudarnos. Arreglamos una habitación, porque esto daba miedo. El poyo de la cocina tenía ladrillos, cemento, de todo... Estuvimos raspando con espátulas y es que estaban las casas desgraciaditas. Entre todas arreglamos una habitación para poder dormir aquella noche; luego, poquito a poco lo fuimos arreglando".



Mercedes Vellarino y Miguel Contreras eran de Oliva de la Frontera. Llegaron el 31 de marzo de 1976, con 50 años, por lo que estuvieron a punto de rechazarles la solicitud. Tuvieron que emigrar a Francia y trabajaban(de forma remunerada) los dos, Miguel de hortelano y Mercedes de pintora.

"Cuando nosotros llegamos, el IRYDA ya no daba semillas, ni animales ni nada. Nos dejaron sembrar lo que quisimos; así que, al principio, pusimos tomates, maíz, pipas y algodón, pero el algodón no traía cuenta y las pipas las sembramos el año de la sequía. También nos controlaban menos la parcela porque nosotros ya no les tuvimos que pagar, no nos la aforaban".

1 comentario:

lecorbusier dijo...

interesante vuestra pagina del plan badajoz. Tanto es asi que os he enlazado.

http://estetica-de-la-maquina.blogspot.com