miércoles, 23 de abril de 2008

Resumen del Proyecto de Cooperación Intercomarcal "Programa Regadío"

El objetivo básico de este Grupo de Trabajo fue la puesta en marcha de acciones de cooperación que contribuyeran a realzar el valor social y cultural de comarcas en las que la transformación de las tierras de secano en regadío supuso un cambio sustancial a distintos niveles, social, económico, demográfico...

Los participantes de este proyecto son:

  • ADESVAL (Asociación para el Desarrollo del Valle del Alagón); grupo de acción local encargado de la coordinación del proyecto.
  • ADECOM-LÁCARA; grupo de acción local PACENSE.
  • CAMPOS DE HELLÍN; grupo de acción local de Albacete.
  • y ADICOMT; Asociación para el Desarrollo Integral de la Comarca Miajadas-Trujillo.

Con la firma de un Convenio de Colaboración se constituye un grupo de trabajo vinculado a tres Programas de Desarrollo Leader y Proder , con el objetivo de trabajar, desde la perspectiva del desarrollo rural, en la conservación y puesta en valor del patrimonio surgido a partir de los procesos de colonización y regadío.

JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO

La gran transformación ecológica, económica y social de Extremadura en los últimos cincuenta años ha sido el regadío y los procesos de colonización, que contrarrestaron la debacle migratoria de extremeña originada por los procesos de éxodo iniciados en la década de los sesenta y setenta.

El Plan Badajoz, iniciado en 1953, promovió una política estatal de colonización y extensión del regadío mediante la construcción de numerosas presas y embalses en los cauces de los ríos Tajo y Guadiana y sus afluentes. La provincia de Badajoz cuenta desde entonces con 111.000 ha de tierras de regadío, y la de Cáceres, con 96.000 ha aproximadamente.

A pesar de las modestas proporciones que la transformación en regadío alcanzará en Extremadura, con respecto a otras regiones, y de que la maduración de los regadíos ha coincidido con una época de crisis agraria, este nuevo sistema de producción posibilitó una nueva acumulación de capital, y preparó a la comarca para soportar un nuevo crecimiento demográfico que contrarrestaba las hordas migratorias. Por primera vez después de medio siglo, la población de la comarca se estabilizó. Y no sólo porque se reducen las demandas de mano de obra en las áreas tradicionalmente receptoras de emigrantes, sino porque el territorio acrecenta su capacidad de sostén. Aunque es justo en las zonas de regadío en donde únicamente se produce una auténtica recuperación demográfica.

En Extremadura se convertirán en regadío la zona de las vegas del Guadiana en Badajoz y en el norte de Cáceres las vegas de los ríos Tiétar, Jerte, Arrago y el Alagón.

El regadío llegó a Extremadura desde arriba, como parte de un programa de "redención", lo que acarreó problemas y generó no pocas contradicciones. Pero poco a poco se consolidó un sistema que con los lógicos retroalimentadores está produciendo los mismos -o parecidos-efectos que pudo producir en otras regiones españolas décadas -o siglos- atrás. Aunque prácticamente hasta 1980 las únicas transformaciones derivaron de actuaciones del INC-IRYDA.

De los ejes que podemos imaginar estructurando la región, los dos más importantes (las Vegas de Guadiana, con más de 300.000 habitantes, y el Corredor del Norte de la provincia de Cáceres, con unos 125.000), que concentran un 40% de la población extremeña, deben su conformación actual a los regadíos transformados a lo largo del siglo XX.

Efectivamente, sin tener en cuenta los efectos del regadío es difícil de entender cómo Coria pasó de tener 3.000 habitantes a principios de siglo a los 13.000 de la actualidad, casos como el de Plasencia, que ocupa el puesto 17º al iniciarse el siglo XX -apenas 8.000 habitantes-, es hoy la cuarta ciudad extremeña, con casi 40.000; mientras que Trujillo, la séptima ciudad de la región en 1900 -casi 13.000 habitantes-, tiene en la actualidad una población por debajo de los 10.000 habitantes.

Porque el regadío es garantía de pervivencia de la población, más allá de las coyunturas económicas que influyen en la mejora o empeoramiento del nivel de vida de esas gentes, de la evolución de precios agrarios o de la demanda de unos u otros productos. Lo hemos visto en las Vegas del Guadiana, del Tiétar o del Alagón, que ahora mismo -y ya para muchos años- constituyen los ejes del desarrollo económico de la región. Aunque la población llegue a abandonar masivamente la agricultura hacia otros sectores (como antes ha ocurrido en Valencia, el Valle del Ebro, Murcia y otras zonas de regadío viejo), a esa complejización de la Economía habrá contribuido precisamente en gran medida la acumulación primitiva de capital generada por el regadío.

El proceso de colonización agraria en la España contemporánea constituye un campo de actuaciones multidisciplinares donde la política colonizadora, además de la transformación agraria de una zona, de su transformación territorial; supuso una transformación social total, al asentarse en nuevos pueblos construidos junto a zonas regables nuevas comunidades. La creación de un marco social nuevo era uno de los objetivos más exaltados por los responsables y doctrinarios de la colonización.

Establecer el marco más apropiado dio lugar al debate sobre asentamientos aislados o concentrados; su tamaño y configuración; grupos sociales que debían constituir estas comunidades; creación de una mínima estructura social diferenciada y jerarquizada y sobre todo cual sería el régimen jurídico-administrativo de estos nuevos pueblos.

La problemática administrativa de los poblados de colonización se planteó desde los primeros momentos de su construcción, aunque su solución no fue un problema urgente debido, entre otras cuestiones a que la normativa municipal se encontraba en una fase de revisión que culminaría con la promulgación de la Ley de Régimen Local de 1945.

En sus inicios, el régimen franquista pugnaba por mantener la idea de organizar la vida rural en sus distintas manifestaciones (religiosa, sanitaria, de instrucción, etc...) sobre la base y el objetivo de conseguir que esos núcleos, con el paso del tiempo, reprodujeran el modelo del "pueblo" ideal, en definitiva de convertir estos asentamientos en municipios de carácter rural, y así algunos proyectos urbanísticos contemplaron la edificación de inmuebles que serían la sede de futuros consistorios municipales.

El acceso de estos entes al rango de municipios y su reproducción del "pueblo" en todos sus aspectos no era tarea fácil, entre otras razones por la natural oposición de los municipios matrices en cuyos términos municipales se ubicaban; por ello, se consideró más adecuada la idea de constituir a estos poblados en simples entidades locales menores, cuyo rango administrativo inferior permitiría una actuación más libre sobre ellas.

Las circunstancias de un posible enfrentamiento entre estas entidades eran variadas pudiendo apuntar entre otras: la oposición, casi generalizada de los Ayuntamientos a la constitución de las Entidades Locales Menores y su subsistencia por el temor de ver mermado no sólo su poder y su facultad de acción, sino también su administración, ingresos y bienes; la actividad centralizadora de los Ayuntamientos en beneficio de la capitalidad del Municipio absorbiendo las disponibilidades presupuestarias chocando con estas entidades que restaban a la entidad municipal la posibilidad de poder disfrutar de la riqueza privativa de los pueblos.

En ésta línea de soluciones, la Ley de Régimen Local de 1955 contempla con carácter general, siguiendo las líneas marcadas por las Leyes anteriores (1945, 50 y 53), la posibilidad de dotar con rango jurídico-administrativo de Entidad Local Menor a los nuevos poblados. La Ley configura dos vías de administración inframunicipal, de gobierno local: una descentralizada mediante la constitución de Entidades locales diferenciadas que siendo núcleos urbanos de nueva creación deban ser dotados de administración propia (art.23); otra desconcentrada mediante el nombramiento por el Alcalde del municipio de un Alcalde de barrio en cada núcleo de población ya sean barriadas y poblados, separados del casco urbano que no pueda alcanzar la categoría de Entidad Local (art. 70).

Tradicionalmente las "entidades locales menores" se forman a partir de núcleos de población que están situadas en un término municipal, pero con características que les hacen diferentes del Municipio principal pudiendo disponer de administración propia que gestione aspectos peculiares que le son propios. Especial importancia tiene la caracterización de estas entidades como entidades descentralizadas: capaces de tener derechos y obligaciones... un patrimonio propio... de manera distinta y separada de cualquier otra persona jurídica. Pero no por ello se convierten en Municipios independientes, ya que sólo ejercen una serie de competencias de forma descentralizada.

La población de estas entidades locales promovidas por el I.N.C.- I.R.Y.D.A., se va a formar a base del traslado de familias procedentes de otras entidades del mismo entorno a similar entorno y en las que han de concurrir unos criterios o características profesionales y familiares que han de manejarse en la necesaria selección que la multitud de peticiones obliga. Se tiene en cuenta entre otros:

1. La edad del peticionario; no menor de 21 años ni mayor de 45.

2. Su estado civil; casado o viudo con hijos, preferentemente.

3. Su profesión, agricultor con dos años de práctica agrícola, cuando menos.

4. Número de hijos.

5. Ha de saber leer y escribir.

Son criterios de selección que juzga el organismo creador de la entidad como requisito para hacer entrega de una parcela o vivienda, pero además elementos determinantes de la vecindad, para aquellos pobladores llamados “colonos”. No son los únicos residentes pero si el colectivo fundamental, privilegiado dentro del pueblo y más numeroso. Como se ha dicho, se entregan también viviendas a otros vecinos llamados “obreros”, en los que igualmente tienen que conjugarse unos determinados criterios ya que no siempre disfrutan de vivienda, aunque si son poseedores de un huerto familiar. Habitan, así mismo, el pueblo una serie de profesionales: medico, maestros, sacerdote, funcionarios públicos en general, etc., que igualmente disfrutan de una vivienda y cuya presencia en cierto modo, está controlada o tutelada por el INC.-IRYDA.

La tarea del INC-IRYDA en los últimos cincuenta años, crea casi 300 pueblos en toda España, asentando a más de 176.000 vecinos, vinculando a 166 municipios y 29 provincias.

Se les dota de la estructura básica pero se le niega la capacidad para auto-organizarse y decidir sobre sus propios intereses. Aunque son agrupaciones familiares por disposición legal, con territorio cierto y medios económicos suficientes, a las que se les viene manteniendo en una continua transitoriedad inestable en contra de todo criterio legal, doctrinal y jurisprudencial.

Pero los movimientos de población a partir de 1.950 adquieren rango de fenómeno socioeconómico de primer orden, hasta el punto de que los procesos de urbanización e industrialización del país, y por supuesto la evolución y realidad actual de la agricultura, no pueden ser comprendidos sin una referencia inmediata a dichos movimientos poblacionales.

Las causas de la emigración que ocasionaron el despoblamiento a partir de entonces son muy diversas. Dado el desnivel existente entre el sector primario y el industrial por varias circunstancias la población de aquel sector aspira a incluirse en el industrial. Pero la emigración no sólo se limita a la población agrícola asalariada, sino que comprende incluso a pequeños propietarios y otros trabajadores del sector servicios, procedentes del medio rural. Puede calificarse la emigración de éxodo masivo, obligada por buscar mejores condiciones de vida. Adquiriendo gran fuerza en los años 1960-1970 el éxodo del campo a la ciudad, del medio agrícola como es éste al industrial.

Sin embargo fue en la década de los 50 y coincidiendo con el empeoramiento de la relación de precios de los productos agrarios con los industriales, se inicia en España la crisis de la agricultura tradicional que se traducirá en un fuerte descenso tanto de la población activa en el sector, como de la participación agraria en la producción total. Tal y como ya hemos visto, la emigración provocada por esa crisis será paliada por la puesta en regadío de las tierras de la comarca y por la creación de los poblados de colonización de no haber sido así la emigración en nuestros pueblos al día de hoy tendría tintes dramáticos.

A partir de 1959, los movimientos migratorios interiores se intensifican en España, afectando a lo largo de la década de los sesenta a 3.390.000 personas - es decir, al 10 % de la población total - y reflejando las consecuencias del profundo cambio económico que se produce en el país. El crecimiento industrial y del sector servicios, va a generar una demanda de fuerza de trabajo que se desplazará desde el sector primario al sector servicios. Toda esta reserva de mano de obra, alimentará tanto los movimientos migratorios exteriores como los interiores al encontrar posibilidades de trabajo alternativas a la agricultura, protagoniza una disminución drástica en el número de activos en el sector, que pasó del 4,9 millones de personas en 1960 a sólo 3,2 en 1973, tras un proceso que tiene también importantes consecuencias al traer consigo un mayor grado de envejecimiento de la población, ya que normalmente son los estratos de población más jóvenes los que abandonan el medio rural.

En España, desde 1950 se desencadenará un proceso que tiene manifestaciones múltiples -fuerte proceso de concentración de la población en determinadas áreas y el anquilosamiento y desertización en otras-, permitiendo diferenciar a partir de ese momento entre dos etapas bien diferenciadas por un proceso económico determinado. El país experimenta un proceso de industrialización focalizado en áreas alejadas de Extremadura, con la consiguiente perdida de recursos humanos.

Durante estos años el proceso emigratorio manifestó un claro comportamiento selectivo, afectando fundamentalmente a varones y, dentro de ellos, especialmente a solteros. Las repercusiones demográficas y económicas de la emigración que apenas se dejaron sentir en Extremadura a lo largo de la primera mitad de siglo, tendrán ahora una gran repercusión socioeconómica. Los cambios estructurales experimentados por la economía española tras la puesta en marcha del Plan de Estabilización Nacional habrían de repercutir negativamente sobre la España rural en general y, de modo particular, sobre Extremadura.

La desesperada situación socioeconómica que padecía una gran parte de la sociedad extremeña actuó como un efectivo factor de repulsa para una población que, al tiempo, se sentía atraída por las mejores condiciones de vida que ofrecían otras regiones españolas y otros países europeos.

Es difícil evaluar la cantidad real de extremeños que salieron fuera de la región, ya que la mayor parte no cursó la correspondiente baja patronal hasta, en el mejor de los casos, algunos años después. El cálculo de los saldos migratorios permite comprobar, sin embargo, la existencia de una clara diferenciación entre el valor alcanzado por el proceso migratorio hasta el final de los años cincuenta y el que logró a partir de la década de los sesenta.

En conjunto, y sin olvidar las limitaciones inherentes al cálculo y utilización de los saldos migratorios, puede afirmarse que la cifra de extremeños que emigró se situó claramente por encima de los 500.000 extremeños, es decir, más de la mitad del volumen total de habitantes censados actualmente en la región extremeña. Con todo, la gravedad de esta situación tan sucintamente descrita no radica exclusivamente en las proporciones adquiridas por el éxodo. Por el contrarío, lo hace también, y de modo muy especial, en las características demográficas de la población emigrante.

Desde finales de los años cincuenta la emigración dejó de afectar selectivamente a los varones jóvenes, para hacerse masiva y convertirse en un fenómeno generalizable al conjunto de la población joven y adulta.

Naturalmente los efectivos demográficos derivados de tal circunstancia serán aún más negativos que los emanados de la emigración exclusiva o, al menos, decididamente mayoritaria de varones. No en vano, desde los años 60 Extremadura no sólo se ha visto privada de efectivos poblacionales económicamente más productivos, sino que además ha sufrido la pérdida de aquellos elementos capaces de garantizar su futuro demográfico.

ÁMBITO GEOGRÁFICO DE APLICACIÓN

1. VALLE DEL ALAGÓN

Municipios: 26

Municipios de Cáceres

Población

Acehuche

911

Aceituna

687

Aldehuela de Jerte

385

Cachorrilla

95

Calzadilla

546

Carcaboso

1.209

Casas de Don Gómez

338

Casillas de Coria

508

Ceclavín

2.139

Coria

12.086

Galisteo

1.984

Guijo de Coria

280

Guijo de Galisteo

1.763

Holguera

796

Huélaga

202

Montehermoso

5.491

Morcillo

457

Pescueza

182

Portaje

400

Portezuelo

303

Pozuelo de Zarzón

608

Riolobos

1.464

Torrejoncillo

3.404

Valdeobispo

805

Villa del Campo

632

2. COMARCA DE LACARA

Municipios: 17

Municipios de Badajoz

Población

Aljucén

240

Arroyo de San Serván

3.896

Calamonte

6.126

Carmonita

649

Carrascalejo (El)

69

Cordobilla de Lácara

1.026

Esparragalejo

1.541

Garrovilla (La)

2.563

Lobón

2.650

Mirandilla

1.339

Montijo

15.253

Nava de Santiago (La)

1.142

Puebla de la Calzada

5.522

Puebla de Obando

2.062

Roca de la Sierra (La)

1.586

Talavera la Real

5.284

Torremayor

1.034

3. COMARCA CAMPOS DE HELLÍN

Municipios: 5

Municipios de Albacete

Población

Albatana

851

Fuente-Álamo

2.600

Hellín

27.553

Ontur

2.421

Tobarra

7.607

4. COMARCA MIAJADAS-TRUJILLO

Municipios: 20

Municipios de Cáceres

Población

Abertura

486

Alcollarín

312

Aldea del Obispo (La)

368

Campo Lugar

1108

Conquista de la Sierra

220

Cumbre (La)

1023

Escurial

895

Garciaz

902

Herguijuela

351

Ibahernando

568

Jaraicejo

593

Madroñera

2910

Miajadas

10106

Puerto de Santa Cruz

403

Robledillo de Trujillo

454

Santa Cruz de la Sierra

296

Torrecillas de la Tiesa

1172

Trujillo

9770

Villamesías

344

Zorita

1768


ARTICULACIÓN DEL PROYECTO EN TORNO A LOS ASPECTOS AGLUTINANTES DE LOS GRUPOS DE ACCION LOCAL LEADER PLUS Y PRODER 2.

El PROGRAMA REGADIO, se inserta en los siguientes aspectos aglutinantes de los Planes de desarrollo local de los grupos Leader y Proder:

- Mejora de la calidad de vida en las zonas rurales

- Valorización de los productos locales.

- Valorización de los recursos naturales y culturales.

- Diversificación económica de las áreas rurales.


DESCRIPCIÓN Y FORMULACIÓN DE LOS OBJETIVOS.

El objetivo general del proyecto es potenciar la cultura agrícola y ganadera, como elemento fundamental de la identidad territorial de los municipios y pedanías surgidos al amparo del INC-IRYDA, y poner en valor, de manera conjunta, todos los recursos y productos asociados a la misma.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS DEL PROYECTO:

- Mantenimiento de la identidad local

- Conservación del patrimonio natural y cultural

- Búsqueda de nuevas posibilidades de desarrollo basadas en elementos de carácter endógeno

- Favorecer la difusión y comercialización de los productos locales

- Creación de metodologías, modelos y herramientas exportables

- Aplicar nuevas tecnologías a las estrategias de desarrollo

- Creación de nuevos productos turísticos basados en el patrimonio rural.